Causa y efecto

Recuerdo que cuando era postulante en el monasterio de Italia tuve un conflicto con un residente. Durante mucho tiempo había estado juzgando su comportamiento: me parecía que no se esforzaba lo suficiente en las tareas comunes, siendo de poca ayuda, así que otros teníamos que realizar el trabajo. Toda esa opinión que estaba creando en mi mente sobre él se iba fortaleciendo. Hasta ese momento no es que me llevara mal con él, incluso a veces hablamos de cosas personales, pero en mi mente sentía algo de rechazo por como estaba haciendo las cosas, un día tuve un conversación con él en la que trate de ayudarle dándole algún consejo, en esa conversación mis intenciones eran buenas, el reaccionó de una forma desagradable para mi opinión, creando el conflicto entre nosotros y sufrimiento en mi. A partir de ese momento la energía era tensa entre nosotros. Al día siguiente entre en la cocina con la intención de comunicar algo relativo a la comunidad, había un grupo de personas y entre ellos estaba el, al verle presencie en mi la energía del conflicto, el reaccionó a mi comunicado de una manera exagerada, burlándose de mi, saludandome con ironía, con las manos en Anjali (que es como se saluda con respeto a los miembros del Sangha monástico). Su reacción me dio mucho sufrimiento, me parecía desproporcionada. Me acuerdo que durante algunas horas estuve enfadado, con pensamientos de aversión contra él. Con ese sufrimiento trate de meditar y todas las emociones aparecían en mi mente, entonces me empecé a preguntarme porque se había burlado de mi de esa manera, no venia a cuento, que es lo que le había echo yo para provocarle esa reacción, en ese momento, caí en la cuenta que durante meses había estado juzgando: comprendí que solo estaba reaccionando ante mi desagradable energía y me sentí aliviado de saber que yo era el responsable de toda la situación. Todo pensamiento de aversión y rabia hacia el desaparecieron.

A la mañana siguiente ocurrió algo que me llamo mucho la atención: los laicos y los postulantes nos encargábamos de recoger y fregar después del desayuno. Estaba allí con una energía completamente diferente, liberado de todo lo que había ocurrido. Me puse a secar los platos y conversar con otros. Recuerdo que apareció él, y note su energía que seguía con el conflicto de todo lo sucedido los días anteriores. Se puso también a secar los platos, y recuerdo que al rato se metió en la conversación de una manera amistosa, bromeando como si nada hubiera pasado entre nosotros. Me quede fascinado. Había notado mi nueva energía y todo había cambiado. No había mas conflicto entre nosotros.

Toda esta situación me hizo presente la ley de causa y efecto: mi presente esta condicionado por las acciones del pasado y las acciones del presente condicionan mi futuro.

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